¡Hola a todos! Empezando esta semana con una suma de noticias trágicas debido a la falta de prevención y desconexión total del contexto en el que la gente termina habitando, queremos reflexionar con ustedes acerca de un tema similar. Tiene que ver con la alienación en la arquitectura y la re-interpretación de la arquitectura vernácula en esta nueva era sostenible. Estando en el año 2019, aún nos preguntamos porqué es que la gran mayoría de nuestras viviendas no son lo suficientemente confortables, se inundan cuando llueve, hace mucho calor o mucho frío en ellas. Se supone que la tecnología ha avanzado y que en teoría todo debería de ser mejor ¿Por qué no es así?

La falta de planificación y pericia técnica sumada al intento perpetuo de remedar a lo que se considera “superior” ignorando el verdadero espacio donde uno habita, así como su identidad cultural, nos hace caer en una arquitectura mal ejecutada que engendra una serie de problemas de deterioro estructural y de disminución de confort. La arquitectura no es únicamente una cuestión de look, va mucho más allá de eso. Es la capacidad de entender el contexto en el cual se va a habitar y a su vez integrar los deseos y necesidades del habitante con los conocimientos técnicos necesarios que resultan en una edificación empática y lógica.

¿Por qué deberíamos de construir de la misma manera en la sierra que en la costa o en la selva si sus climas, disponibilidad de materiales y visiones culturales son diferentes? La respuesta parece evidente, pero alienación logra trascender toda lógica en nuestra sociedad.

La arquitectura vernácula en cambio, que es la arquitectura nativa, nace como una respuesta a las necesidades del hábitat apoyada en la comunidad y el conocimiento de sistemas constructivos ancestrales. Es una manera de definir una tradición auténtica y de hacer arquitectura propia de una zona determinada, ósea de generar identidad cultural. Sin embargo, ha sido cada vez menos popular en muchos sitios del mundo a pesar de generar respuestas de manera honesta y elocuente a los requerimientos específicos que plantea cada cultura y sus habitantes. Con diferencias en su territorio, paisaje, clima, organización social, formas de vivir, etc. ¿Por qué? A parte de lo antes mencionado, es una arquitectura que, en su aplicación tácita, sigue siendo primitiva en muchos aspectos y por ende “poco civilizada” para las maneras actuales de vivir ¿Qué hacer al respecto?

El conocimiento ancestral, así como el respeto por el medio ambiente constituyen criterios que se aplican a la arquitectura sostenible, ya que la respuesta al clima a través de técnicas constructivas y materiales es la base de la eficiencia energética. Por eso, la arquitectura vernácula es un ejemplo a seguir desde el punto de vista de la sostenibilidad, ya que diseña los espacios justos, sin excesos, con los materiales propios del lugar y responde específicamente al clima de la zona. Estas características se deben de integrar a los nuevos sistemas constructivos disponibles con el fin de obtener lo máximo en eficiencia energética y confort sin perder la integración paisajística y cultural.

En MESIA ARQUITECTOS estamos al pie del cañón en estos temas. Siempre investigando, consultando y concertando con el fin de brindarles cada vez mejores respuestas. Esperamos como siempre que les haya gustado nuestra reflexión arquitectónica existencial semanal. Nos vemos la otra semana.